EL
ARTE INFANTIL. CONOCER AL NIÑO A TRAVÉS DE SUS DIBUJOS Autor: Aureliano Sáinz |
| Desde siempre, el adulto ha sentido una enorme fascinación por los dibujos que los niños realizan libremente. En ellos, ha encontrado la espontaneidad, la fantasía y la libertad creadora, y ha sentido curiosidad por saber qué es lo que los pequeños contaban, qué significados se ocultaban tras las figuras, objetos y formas que podían verse directamente. Intuye que el dibujo libre expresa mucho más de las apariencias de unos trazados ejecutados para construir cada uno de los objetos figurados. Por otro lado, el encanto de las figuras realizadas con gran libertad, sin someterse a las estrictas disciplinas que suponen el aprendizaje de las enseñanzas formales, le remitían personalmente a un mundo inevitablemente perdido con el transcurrir de los años. Encontraba, sin ser consciente de ello, una cierta similitud con la evocación de los juegos de la infancia; en realidad, el arte infantil, en general, y el dibujo, en particular, manifiestan el placer de la libertad expresiva y el goce de los niños por sentirse creadores, dentro de una actividad que se mueve entre el juego y el aprendizaje. | |
| Ciertamente, los mayores –padres, educadores, psicólogos, médicos- desean conocer qué es lo que el niño “cuenta” en sus dibujos más allá de las figuras claramente explícitas que pueden deducirse de sus trazados. Los padres, por ejemplo, querrán saber algo acerca del modo de pensar y de sentir de su hijo o hija, o de la capacidad intelectual que pudiera deducirse de sus dibujos. Los educadores más conscientes del valor del arte infantil se interrogan acerca de cómo orientar lo más correctamente posible sobre los trabajos artísticos de sus alumnos, sin que por ello suponga una merma a su creatividad y espontaneidad; sobre los modos de representación en función de las edades de los escolares; de la manera de motivarlos para que avancen y superen las dificultades con las que suelen tropezar en sus desarrollos intelectual, cognitivo o expresivo. | |
| Los psicólogos, como profesionales interesados en los factores conscientes o inconscientes de la mente humana que explican sus conductas, se han servido del dibujo libre para rastrear las huellas que conduzcan a la comprensión de ciertos rasgos presentes en los dibujos para que iluminen aquellos espacios recónditos de la razón y de la emotividad a los que no se llega por otros medios más convencionales. Los médicos y terapeutas también lo han utilizado para comprender los conflictos psicológicos y emocionales que afectan de determinados niños con conductas inadaptadas. | |
| A los interrogantes anteriores viene a dar respuesta El Arte Infantil. Conocer al niño a través de sus dibujos, libro de reciente aparición, publicado por la editorial Eneida. Su autor, Aureliano Sáinz, Catedrático E.U. de Didáctica de la Expresión Plástica en la Universidad de Córdoba, nos aproxima a ese mundo, en cierto modo mágico, a través del arte y del dibujo de los niños. | |
| Siguiendo
al autor, si dirigimos una mirada al pasado, comprobamos que el dibujo del
niño comenzó a ser objeto de atención rigurosa cuando,
en 1927, el francés Georges-Henri Luquet publicó El dibujo
infantil, que en la actualidad se considera un clásico para la compresión
del niño que dibuja. Esta obra se inscribe entre las pioneras del
estudio del dibujo infantil, planteado desde un enfoque psicológico
y evolutivo. La profundidad y riqueza conceptuales del autor francés
han sido de tal calibre que todavía hoy se debaten o se toman sus
postulados como puntos de referencia del análisis de las producciones
gráficas infantiles. Otro autor, mencionado por profesor Sáinz, y que ha marcado una profunda huella en el estudio del arte infantil, es el norteamericano Viktor Lowenfeld. Su obra Creative and Mental Groowth, publicada originariamente en 1947, y traducida a nuestro idioma con el título de Desarrollo de la capacidad creadora, supuso un replanteamiento de las concepciones estéticas y pedagógicas referidas a la expresión plástica del escolar. |
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| Tras estos dos autores, han sido numerosos los que han publicado trabajos sobre el dibujo del niño, principalmente, en lengua francesa e inglesa. En el caso de la primera, predominan las investigaciones centradas en los aspectos psicológicos de los pequeños. No es casual que sean fundamentalmente psicólogos y médicos los que han mostrado un gran interés por comprender al niño a través de sus dibujos. En la lengua inglesa, los autores más ligados a la enseñanza se han preocupado, primordialmente, en estudiar el arte infantil desde el punto de vista estético, creativo y pedagógico. | |
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A
la lengua castellana se han traducido algunas de las obras más significativas,
como son las de Luquet y Lowenfeld. Sin embargo, comparando con el interés
suscitado más allá de nuestras fronteras, podemos considerar
escasas las publicaciones que se han realizado en nuestro país, por
lo que consideramos que en ello radica el gran interés de El Arte
Infantil. Conocer al niño a través de sus dibujos, obra que
posee las siguientes características: · La publicación es el resultado de más de veinticinco años de trabajo e investigación sobre el arte de los niños, especialmente a través del dibujo. · El autor, en el libro, plantea las siete corrientes o enfoques más importantes del arte infantil, indicando los nombres más significativos que se inscriben en cada una de ellas. · Realiza, como se ha indicado, un estudio detallado de la obra de los dos grandes pilares del arte infantil como son Geoges-Henri Luquet y Viktor Lowenfeld. · Lleva a cabo un estudio evolutivo del arte infantil desde que el niño pequeño comienza a realizar sus primeros garabatos hasta la edad de catorce años, en la que el chico se encuentra inmerso en el denominado realismo visual. · Uno de los capítulos más interesantes de la obra está destinado al estudio de la familia a través del dibujo, en el que se anotan los aspectos más relevantes para entender el significado del dibujo que los niños realizan de sus familias. Por último, si hubiera que destacar algo singular de la obra sería su cuidada presentación, pues el trabajo se acompaña de 151 dibujos a color y en tamaño lo suficientemente grande para que pueda apreciarse toda la riqueza cromática y plástica de cada uno de ellos. A través de estos dibujos, y de los comentarios que les acompañan, se percibe con toda claridad la evolución que atraviesa el niño desde los dos a los catorce años, edad en la que el autor se detiene, puesto que el arte ha dejado de ser espontáneo para convertirse en un aprendizaje cultural. |
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