nº 1 :: 2004-2005

 


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DOS APROXIMACIONES A LOS CONCEPTOS DE MODERNIDAD Y POSMODERNIDAD

Ana García-Sípido
Profesora Titular de la Universidad Nacional de Educación a Distancia


La compleja disyuntiva entre la modernidad (en la línea de la cosmovisión de Newton) y la posmodernidad. (en el relativismo de Einstein) hace necesario un intento de análisis comparativo entre estos dos paradigmas de conocimiento, en general y del arte en particular.

En los años 70 se revisan y dan por superados algunos de los principios de la Educación Artística de la modernidad. La posmodernidad difumina los límites de las disciplinas, la profusión de estilos artísticos hace imposible un hábeas corpus de creencias fijas y la Educación Artística buscó la adquisición de capacidades básicas. Sin embargo, en los años 80, se considera que la posmodernidad ha dañado seriamente la calidad de la enseñanza y se vuelve a los enfoques orientados en los conceptos de cada disciplina.

LA MODERNIDAD
El concepto de moderno se sitúa a finales del XIX y principios del XX. Surgió con vocación revolucionaria, siendo este principio casi un paradigma de actuación. Desde el propósito de un futuro mejor, la consigna era subvertir el pasado, con la idea de que en ello siempre estaba implícito el progreso y que en el descubrimiento estaba la base del conocimiento. En los campos del arte surgieron movimientos de vanguardia y de libertad, (considerada la abstracción como la mas libre de las expresiones). Se parte de la idea de universalidad de los valores (occidentales) y estos son tomados como absolutos.

Pese a los aires de vanguardia, libertad y rechazo al autoritarismo de cualquier índole, la modernidad tuvo veneración por las certezas, en su discurso construye verdades, crea mitos y sus planteamientos se resienten de un exceso de seriedad y trascendencia. Es determinista en modos de pensar y de resolver problemas, con un formalismo acusado que concibe el qué y el cómo como una unidad. Desde la crítica se orienta la interpretación, casi en exclusiva, hacia las intenciones del autor, dando por sentado que este ha dado a su obra un significado intencionado. Hoy puede decirse que muchos de aquellos postulados resultaron peligrosamente unitarios y dogmáticos.

La modernidad concibe el arte como fenómeno único de objetos específicos, con experiencias estéticas desinteresadas. La estética moderna está en contra de los gustos comunes, la comunidad de artistas es inmune a la sociedad y se sitúa en una elite que se distancia del gran público. Las Bellas Artes son de un rango superior a la artesanía popular y cada nuevo estilo supone progreso y mas calidad expresiva. Desde una concepción estética desinteresada, la experiencia estética estaba impregnada de subjetivismo como ideal cultural. Todo ello supuso que cualquier expresión artística llevara consigo cierta retórica democrática y el arte llegó a adquirir un carácter casi terapéutico (en la línea de producción plástica a partir de formas innatas del genio creador). Al ser el arte revolucionario en sus vanguardias, los artistas adquieren una condición de líderes de causas puras y de rompimiento sistemático con todo lo anterior. Se rechaza todo ornamento, se parte de una belleza, realidad y estilos universales y las relaciones formales de la abstracción son concebidas como una realidad superior.

En la Educación Artística moderna, los paradigmas que operaron, siguiendo un recorrido diacrónico, fueron: Diseño (JONES, DOW, BAUHAUS), que toma al diseño como eje de la formación, rechaza el método tradicional del dibujo y la perspectiva y privilegia una cultura artística de índole ornamental. Principios Básicos (DEWEY, SNEDDEN), que vuelve a unas reglas universales y enseñables, sobre la base del dibujo, la perspectiva y la composición. Expresión (CIZEK, RICHARDSON, CANE), que centra el interés en la expresión creativa del yo. En este paradigma participaron la los movimientos progresistas ideologizados y las ideas freudianas. Arte en la vida cotidiana (WINSLOW), que rechaza el culto al arte e intenta integrarlo en la sociedad. El diseño se hace mas aplicado y al servicio del individuo. El arte se interrelaciona con otros campos del saber y, como instrumento vital, encuentra su lugar en la educación cultural. Arte como disciplina (FREEDMAN, BARKAN, EFLAND, BRUNER, CLARK, DAY, GREER), que concibe el currículo como estructura del conocimiento, con exigencias de investigación y con un aprendizaje en su dimensión formativa de contenidos concretos desde la crítica, la historia, la técnica y la estética.

LA POSMODERNIDAD
Surge en los años 70 con la teoría posmoderna de que el saber siempre está en relación con el poder. Lejos de las certezas modernas de un futuro mejor, la posmodernidad parte de la idea de un futuro incierto y hace una revisión crítica de la universalidad moderna, abriendo puertas a otras culturas. Lejos del dogmatismo anterior, el discurso posmoderno integra las grandes ideas con las pequeñas, da cabida a las minorías y asume la complejidad de una falta de patrones estilísticos. El multiculturalismo y pluralismo suponen cierto conflicto cultural y una crisis de las representaciones preconcebidas. enseñable, opera desde la complejidad de la relación con la política cultural y asume, como objeto Desde una antropología etnográfica, no estructuralista, opera una estética sensibilizada y mediatizada por imágenes de diferentes culturas y las representaciones son mas ecléticas y distorsionadas. El análisis se basa en la decontrucción de múltiples lecturas y significados, desde un método intertextual que acepta la ambigüedad como principio. No cifra el progreso en el futuro y recupera el clasicismo desde una relación entre pasado y presente. En una cultura dinámica y flexible, la posmodernidad tiene sentido de la contradicción, desde la contextualización con culturas populares y una cierta ligereza en el conflicto conceptual. La versatilidad de las imágenes digitales y sus posibilidades de modificación son un campo de interacción netamente posmoderno.

La posmodernidad sitúa al arte en el contexto de la producción y reproducción cultural, con origen y recepción múltiples, y acerca la dicotomía entre artes superiores e inferiores. La idea del progreso lineal de la civilización y el arte es contestada con la sospecha de que puede haber avances y retrocesos artísticos. Los objetos artísticos tienen una belleza ecléctica, con mezclas disonantes que responden a un tipo de sociedad y de realidad. En este multiculturalismo del arte posmoderno se integran los estilos y artesanías populares, no occidentales, y hay una recuperación y apropiación de elementos clásicos. Puede decirse que el arte posmoderno tiene espíritu lúdico e irónico y desconfia de los genios innatos, los mitos y las verdades. Reduce, en cierto modo, la autoridad del artista y llega a cuestionarse la originalidad y la autoría. Los medios tecnológicos y su posibilidad de montajes entroncan a la perfección con el discurso posmoderno del arte, las imágenes reproducidas frente a la imagen única (pintura). Lejos del formalismo moderno, la posmodernidad separa el qué del cómo. La crítica posmoderna está orientada al espectador y asume un serio compromiso con la percepción y el análisis (por encima de la producción).

En la Educación Artística posmoderna, los paradigmas que operan son: El arte como función, no como valor y concepto en sí mismo, sino para comprender la sociedad, la cultura y el mundo. El arte como creador de símbolos, en una sociedad, una cultura y una realidad que tienen representaciones con cualidades estéticas. El contenido sobre la forma, con prioridad de las interpretaciones y respuestas individuales. El arte como conflicto cultural, en respuesta a la globalización uniformadora, con un planteamiento educativo multicultural y de integración de minorías. El arte como deconstrucción, con definiciones llenas de contradicciones internas, con significados no absolutos que, al no aceptar la información, verdad y valores del poder, se plantea una enseñanza de amplio espectro que favorece un aprendizaje deconstructivo que da cabida a significaciones discrepantes y coexistentes. El arte desde la complejidad, cuestiona que el currículo implique conocimiento y propone, como objeto de estudio, la diferencia, el pensamiento alternativo y una experiencia estética sofisticada.

LA DECONSTRUCCIÓN
Fué Derrida (1976), filosofo del lenguaje, quien acuñó el término deconstrucción para un método de lectura que pone en conflicto los elementos de un texto, para desechar cualquier intento de interpretación fija (aún hoy está vigente su famoso tres en uno). Pese a que la deconstrucción fué, en principio, aplicada a la filosofía, hoy está presente en los análisis posmodernos de la literatura y las artes visuales.

El crítico de arte posmoderno toma el conflicto como norma y criterio de interpretación, poniendo en evidencia las oposiciones para demostrar que no hay un punto de vista privilegiado. La diferencia con el método de análisis moderno es que este se basa en una interpretación única y, aún aceptado el conflicto, da por sentada la solución normalizada. En el análisis posmoderno se integran elementos de culturas diversas y se rechaza una interpretación o solución única y verdadera

BIBLIOGRAFÍA
CLARK, G., DAY, M. y GREER, W. (1987): Discipline based art education. Journal of Aesthetic Education. Vol.21. nº2. pp.129-196
CLIFFORD, J. (1995): Dilemas de la cultura: antropología, literatura y arte en la perspectiva moderna. Barcelona. Gedisa
COLLINS, J. (1989): Uncommon cultures: popular culture and post modernism. New York. Routledge
DERRIDA, A. (1976): Of grammatology. Bloomington. Ind. Univ. Press
EFAND, A., FREEDMAN, K y STUHR, P: (2003): La educación en el arte posmoderno. Barcelona. Paidós
FOUCAULT, K. (1999): Las palabras y las cosas. Madrid. Siglo XXI
GIROUX, H. (1997): Cruzando límites: trabajadores culturales y políticas educativas. Barcelona. Piados
HERNÁNDEZ, F. (2000): Educación y cultura visual. Barcelona. Octaedro
LYOTARD, J. (1989): La condición posmoderna. Madrid. Cátedra
PEVSNER, N. (1992): Los orígenes de la arquitectura y el diseño moderno. Barcelona. Destino
SOTANG, S. (1996): Contra la interpretación. Madrid. Alfaguara

 

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